Salamandras: todo lo que debes saber para cuidar a este bonito anfibio

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Contenido del artículo

Las salamandras son pequeños anfibios que despiertan cierta simpatía entre los seres humanos. Son seres muy curiosos que necesitan crecer alrededor del agua, pues es imprescindible que mantengan su piel húmeda. Además, son capaces de regenerar extremidades perdidas. Todo lo anterior la convierte en un ser muy especial, pero, si quieres tener una en casa, es importante que sepas bien cómo debes cuidarla para que viva sana y feliz. Para ayudarte, a lo largo de este artículo te ofreceremos numerosos consejos sobre alimentación o el tipo de casa que necesita, entre otros.

Las salamandras

Antes de saber cómo cuidar de las salamandras en tu hogar, deberás conocer las características de este ser. Por esta razón, en este apartado explicaremos algunos datos importantes para que sepas con quién estás conviviendo si decides tener una en tu hogar.

Los sentidos de las salamandras

Para sobrevivir en medio de la naturaleza, las salamandras tienen algunos sentidos más desarrollados que otros, como el olfato, el oído y la vista.

El olfato

El olfato de las salamandras juega un papel fundamental en el mantenimiento de su territorio, en el reconocimiento de los depredadores y en los rituales de cortejo. Ahora, es probablemente secundario a la vista durante la selección de presas a la hora de buscar alimento.

La vista

Los ojos de la mayoría de las salamandras están adaptados principalmente para la visión por la noche. En algunas especies acuáticas se reducen de tamaño y tienen una retina simplificada. En el caso de aquellas que viven en las cuevas, como la salamandra ciega de Georgia, directamente están ausentes o cubiertos con una capa de piel. 

El oído

Las salamandras carecen de tímpanos, pero al igual que las ranas, tienen un sistema de Opercularis en el oído medio. Este es capaz de detectar vibraciones de baja frecuencia (500-600 Hz) que pueden ser recogidas del suelo por los miembros anteriores y se transmiten al oído interno. Así, el animal puede llegar a sentir la presencia de un depredador sin verlo.

Emisión de sonidos

Las salamandras generalmente se consideran mudas y no utilizan el sonido para su comunicación. Sin embargo, algunas especies pueden llegar a hacer ruidos secos, tal vez mediante la apertura y el cierre de las válvulas en la nariz. Otras pueden hacer un tipo de chirrido contrayendo los músculos de la garganta. La vocalización de las salamandras se ha estudiado poco y el propósito de estos sonidos se cree que se utiliza para sorprender a los depredadores.

Salamandras

¿Cómo se defienden las salamandras?

Las salamandras tienen pieles finas y cuerpos blandos. Se mueven con bastante lentitud, motivo por el que pueden parecer seres vulnerables ante cualquier ataque. Sin embargo, cuentan con varias líneas efectivas de defensa. El recubrimiento de mucus sobre la piel húmeda las hace difícil de atrapar, y la capa viscosa puede tener un sabor ofensivo o tóxico. 

Cuando es atacada por un depredador, una salamandra puede posicionarse para que sus principales glándulas venenosas se enfrenten al agresor. A menudo, estas están en la cola, que puede quedar arqueada sobre el lomo del animal. El sacrificio de esta parte del cuerpo puede ser una estrategia imprescindible si con ello consigue salvar su vida y el depredador aprende, además, a evitar a las especies de salamandras en el futuro.

Camuflaje

Aunque muchas salamandras tienen crípticos colores que las hacen imperceptibles, otras emiten señales de su toxicidad con sus vivos colores. A veces, en caso de ataque, estos animales adoptan una postura dejando al descubierto un destello de tonalidad de advertencia en su parte inferior. 

Fecundación

En aproximadamente el 90% de todas las especies, la fecundación es interna. El macho deposita así un espermatóforo en el suelo o en el agua según la especie, y luego la hembra lo recoge. 

En las salamandras más primitivas, se produce la fecundación externa. En estos casos, las emisiones de esperma se hacen sobre la masa de huevo en un proceso de reproducción similar al de las ranas típicas.

Salamandras

Alimentación de las salamandras

La dieta de una salamandra depende en gran medida de su entorno, pues algunas especies pasan toda su vida bajo el agua, mientras que otras viven en la tierra. De hecho, las salamandras son una de las pocas familias de animales que tienen especies con y sin pulmones. Aquellas que viven en la tierra son carnívoras, con largas lenguas pegajosas como sus parientes, las ranas. Se arrastran hacia su presa hasta que están a una distancia de ataque efectiva y luego se lanzan hacia delante, tirando de su lengua para atraparla. Estas salamandras comen arañas, gusanos, libélulas, babosas, ciempiés, huevos de insectos, huevos de rana y otros invertebrados pequeños.

Las salamandras que viven en el agua tienen branquias como los peces y son rápidas y ágiles nadadoras. Algunas de ellas tienen huesos especiales que les permiten disparar su lengua, como cañones, pero la mayoría de la caza de las especies acuáticas se realiza utilizando sus anchas bocas. Una salamandra acuática come pequeños peces, renacuajos, ranas, sanguijuelas, huevos de mosquito y cualquier otra cosa que tenga la desgracia de caer en el agua.

Tener a una salamandra como mascota

A pesar de que son animales exóticos, son muchas las personas que deciden tener en su casa una salamandra como mascota. Con el fin de asegurar su bienestar, en este apartado te explicamos cómo debes cuidarla para que esté en las mejores condiciones posibles.

El hábitat

La casa de la salamandra debe imitar su hábitat en la naturaleza. Las salamandras lo prefieren húmedo y con abundantes lugares para esconderse. El animal debe vivir en un amplio terrario con una tapa hermética. Asimismo, puedes perforar algunos agujeros en un lateral para la ventilación y colocarlo en un zona que no reciba luz solar directa. Es muy importante que el suelo esté cubierto con trozos de corteza, tierra de maceta o musgo.

Igualmente, es muy aconsejable un sistema de lluvia programada para el mantenimiento de la humedad. Las luces fluorescentes serán también necesarias si hemos decidido insertar plantas naturales.

Dar de comer en casa a una salamandra

Si tienes en casa una salamandra, necesitas tener en cuenta sus necesidades nutricionales. Para las salamandras que habitan en la tierra, los insectos disponibles en las tiendas de mascotas son la dieta perfecta. Esto incluye grillos, lombrices, gusanos y las larvas de mosquitos. Ahora, las salamandras acuáticas requieren alimentos ligeramente diferentes, con la artemia. Otras comidas para estas especies son los gusanos, peces pequeños y camarones más grandes.

En caso de duda, utiliza las presas que se puedan encontrar en el hábitat natural de una salamandra. Las carnes rojas y aves de corral, por ejemplo, no son adecuadas para alimentarlas, ya que sus cuerpos tienen dificultad para digerirlas. Cualquier tipo de insecto o pequeño invertebrado es por lo general adecuado.Ten en cuenta en todo momento que las salamandras son nocturnas, por lo tanto, lo más recomendable es alimentarlas de noche.

Temperatura

Las salamandras están cómodas en temperaturas comprendidas entre los 12,7 y los 18 grados Celsius. Por este motivo, asegúrate de que el tanque se mantiene fresco, especialmente durante el verano. Las salamandras deben estar húmedas. Por este motivo, tienes que asegurarte de poner un plato de agua en la caja. Este último tendrá que limpiarse con frecuencia.

Salamandras

Contacto con la salamandra

Una salamandra no es un perro ni un gato, por lo tanto, lo más aconsejable es que no te acerques mucho a ella. Manipúlala lo menos posible. Su delicada y húmeda piel no puede tolerar que la toquen demasiado, por este motivo, lo mejor es disfrutar de ellas desde la distancia.

Limpiar el terrario

Es muy importante que limpies el terrario en el que viva la salamandra cada 2 meses como máximo. Deberás hacerlo con agua tibia y jabón suave. Por supuesto, no utilices desinfectante de cloro, ya que incluso los restos de este producto pueden dañar al animal.

Reproducción

Para una optima reproducción de la salamandra terrestre es necesario mantener buenos niveles de humedad en el terrario, de esta manera conseguimos mejorar su ciclo reproductivo. En cautividad no es complicado la cría de este tipo de anfibios. Los más importante es disponer en el terrario de una pequeña charca para que la madre deposite las larvas acuáticas. Suelen parir entre 30 a 50 larvas de media.

El alimento especial para cría de peces, que se adquiere fácilmente en tiendas de animales, es perfecto para alimentar a las pequeñas larvas y favorecer su desarrollo hasta que puedan abandonar el medio acuático y concluyan con la correspondiente metamorfosis.

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