Mantis Religiosa: características, hábitat, comportamiento y todo lo que debes saber

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Contenido del artículo

La mantis religiosa es un insecto que pertenece a la familia Mantidae (las mantis). Es un insecto fácilmente reconocible por el aspecto de sus patas delanteras, que siempre están como recogidas y como en pose de rezo.

Su aspecto no debe engañarnos, la mantis religiosa es un feroz depredador dentro del mundo de los insectos. Una característica que disimula bastante bien. ¿Quieres saber más sobre este curioso insecto? Te explicamos las características, su hábitat, su comportamiento y todo lo que debes saber sobre la mantis religiosa.

Características físicas de la mantis religiosa

Una de las características más llamativas de la mantis religiosa es su mimetismo con el ambiente. Su color verde brillante o marrón hace que pueda camuflarse perfectamente entre la vegetación.

Las mantis religiosas son alargadas y miden entre 5 y 7,5 centímetros. Tienen la cabeza con una forma triangular y un total de 5 ojos (2 compuestos y 3 sencillos repartidos entre los otros dos). Si tienes ocasión de observar a un ejemplar, verás que tienen una gran movilidad en la zona de la cabeza, pudiendo girarla hasta 180º.

Pero lo más característico son sus patas largas y puntiagudas con espinas, las cuales utilizan para cazar a sus presas. De hecho, el cuerpo de las mantis está preparado para la caza, ya que el tórax es bastante largo y junto a las patas le permite atrapar a las presas con un alcance muy grande. El cuerpo, su patas y las espinas crean la trampa perfecta. Una vez la presa ha sido atrapada, ya no puede escapar aunque lo intente y es devorada viva.

Qué come la mantis religiosa

Este insecto no supone ningún peligro para el ser humano a pesar de su agresividad hacia sus presas. De hecho, atrapa a sus presas pero no muerde ni tiene una picadura, tampoco tiene veneno. Además, no ataca a animales que sean más grandes que él.

Las mantis comen todo tipo de insectos o artrópodos de pequeño tamaño, como arañas, polillas, grillos, saltamontes o escarabajos. Dependiendo del tamaño de la mantis, algunos ejemplares son capaces de comer pequeñas ranas, crías de lagarto, peces pequeños, serpientes pequeñas o hasta colibríes. Su dieta, como puedes ver, es totalmente carnívora. Eso sí, las presas siempre tienen que ser más pequeñas que ellos.

Hábitat de las mantis religiosas

La mantis religiosa tiene su origen en zonas de clima templado, como Asia, Norte de África y Europa. Sin embargo, actualmente, puede encontrarse en prácticamente cualquier lugar del mundo, incluidos países como Norteamérica y Oceanía. Se instalan siempre en bosques y matorrales, lugares en los que puede camuflarse y cazar a sus presas.

Este insecto se caracteriza por tener una gran capacidad de adaptación, llegando incluso a adaptarse a la vida en cautividad. También en algunas zonas o lugares se utilizan para controlar las plagas en huertos y sembrados.

Las mantis religiosas no son una mascota, aunque sí hay personas que las crían en cautividad por varios motivos, ya sea para controlar plagas como hemos comentado anteriormente o, simplemente por gusto. En este caso, y a pesar de su gran capacidad de adaptación, solo es posible que vivan bien si se les proporciona una humedad del 60% y una temperatura que oscile entre los 25 y los 28ºC. Además, será primordial darle un entorno limpio y una alimentación adecuada, que consistirá en insectos o animales vivos. Y tienen que vivir solas porque en grupo se pelearían y matarían entre ellas.

Comportamiento

La mantis religiosa es un insecto solitario, diurno y muy preparado para escapar de sus depredadores o esconderse. Sus principales depredadores son las aves y otros animales que se alimentan de pequeños insectos. Su esperanza de vida es de un año y a lo largo de esta mudan la piel unas seis veces.

Hábitat y comportamiento de la mantis

Sin embargo, lo que más llama la atención de su comportamiento no es todo lo que hemos explicado, sino su canibalismo sexual.

Es una de las pocas especies en las que la reproducción puede ser más peligrosa que cualquier depredador. Esto es porque el macho corre el riesgo de ser matado y devorado por la hembra después del acto sexual.

Como hemos comentado, la mantis es un insecto muy solitario. De hecho, si conviviera con otro de su especie acabaría peleándose hasta la muerte. Así que solo una vez al año se reúne con otros de su especie, cuando llega la época de apareamiento. En este momento el macho tiene que seducir a la hembra, la cual se vuelve extremadamente agresiva durante el celo. Si la hembra acepta al macho, tendrá lugar la cópula y, posteriormente, la muerte de este.

¿Por qué la mantis religiosa hembra mata al macho tras la cópula?

Durante la cópula, la hembra devora al macho empezando por la cabeza y dejando intacto todo su sistema nervioso para que pueda tener lugar la fecundación. Aunque se ha afirmado que las hembras matan al macho porque son agresivas, en verdad es porque así se aseguran de que vayan a nacer sus hijos. Es decir, cuando se comen al macho consiguen un aporte proteico extra y se aseguran así que haya más cantidad de huevos y que estos se formen adecuadamente.

Otra teoría afirma que las convulsiones que tiene el macho cuando la hembra le arranca la cabeza hacen que aumente el flujo de esperma. De esta manera la hembra se asegura poner una gran cantidad de huevos.

Pero independientemente del motivo real, lo que si podemos asegurar es que una hembra es capaz de poner entre 100 y 300 huevos. Estos huevos van acompañados de la ooteca, una especie de líquido o espuma que los protege. La puesta la realizan en hojas o ramas resguardadas.

Otros datos curiosos

Las mantis religiosas son un insecto muy peculiar. Su comportamiento agresivo hacia sus presas y su canibalismo sexual ha despertado la curiosidad de muchos durante siglos. De hecho, esta fascinación se cree que provocó que se introdujera en América de forma artificial.  

A este pequeño animal se le conoce popularmente por otros nombres, como santateresa, mamborteá, campamocha o tatadiós.

A nosotros nos parece un insecto fascinante y muy curioso. Y, además, un gran aliado para el ser humano.

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