Qué es la toxoplasmosis en gatos y por qué es peligrosa

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Contenido del artículo

Cuando se trata de felinos, las mujeres suelen ser bastante reticentes al respecto. Desde hace décadas existe cierto temor a la enfermedad de la toxoplasmosis en gatos y las consecuencias que estas puede acarrear, no solo para el animal sino para una mujer que desee quedarse embarazada. Ojo, antes de demonizar a los felinos, es indispensable que sepas que no todos los gatos la padecen.

Toxoplasmosis en gatos: todo lo que necesitas saber

La toxoplasmosis en gatos se genera gracias al parásito toxoplasma Gondii. Este es un parásito de la familia de los coccidios y es bastante común en felinos, pero también en humanos; de ahí que a las mascotas de esta especie siempre se les tenga cierto recelo, sobre todo cuando se trata de mujeres en edad reproductiva. Aunque la toxoplasmosis en gatos es una realidad, debes saber que no todos los gatos la padecen y que esta puede, como la gran mayoría de las enfermedades, evitarse.

Empezamos por decirte que el hospedador definitivo de este parásito es el gato. Decimos que es el hospedador definitivo porque es en la mascota donde las larvas del T. Gondii comenzarán a reproducirse, pudiendo saltar entre hospederos intermediarios, dentro de los cuales encontramos a los humanos. El porcentaje de gatos contagiados por este parásito varían entre un 20 y 60%.

Aquí es donde debemos advertirte que no demonices a los felinos, pues, como ya adelantábamos, no todos la padecen. Los más afectados suelen ser los gatos callejeros y silvestres, no así los gatos domésticos. A menos, por supuesto, que dejes que tu mascota vague libremente y no tengas cuidado con ella; por eso decimos que está en las manos del dueño evitar que el animal se contagie.

Los gatos con toxoplasmosis tienen distintos síntomas dependiendo del lugar donde el parásito se encuentre

El riesgo de la presencia de toxoplasmosis en gatos aumenta con la edad, pero también por la ingesta de hospederos intermedios, también de sangre caliente, como los pájaros y roedores. Así que, aunque tu mascota sea hábil cazadora, no permitas por ningún motivo que se coma a sus presas. Esto no solo aumenta las posibilidades de contraer toxoplasmosis, sino otras tantas enfermedades.

Diagnóstico de la toxoplasmosis en gatos

El diagnóstico de la toxoplasmosis felina puede resultar un tanto complicado. Para empezar, la presencia de este parásito puede demostrarse a través de la detección de ooquistes en las muestras fecales. Este test es difícil y se requiere que la persona del laboratorio tenga mucha experiencia para poder identificar los ooquistes como es debido. Una de las pruebas más recientes para determinar la presencia de T. Gondii en las mascotas es a través de una serología.

En la serología se intentan detectar inmunoglobulinas G (anticuerpos), pero es importante poder hacer el diagnóstico en el momento preciso de la infección, es decir, durante la fase de seroconversión. Este proceso suele ocurrir alrededor de las semanas dos y cuatro después de la infección, alcanzándose el pico más alto entre las semanas cuatro y seis.

Además de la serología, se pueden realizar analíticas de sangre (en la fase aguda de la enfermedad), radiografía del tórax y del abdomen; las ecografías y tomografías también son de gran ayuda para detectar la presencia de este parásito en el cuerpo del animal. La biopsia también es un recurso para el diagnóstico, sin embargo, resulta el más invasivo.

Síntomas

Los causantes de la infección por toxoplasmosis son los ooquistes presentes en las haces del gato. Son una especie de huevos que contagian al resto de seres vivos que conviven con el felino, este es el caso de los humanos. La toxoplasmosis es altamente contagiosa porque los gatos liberan millones de estos ooquistes a la semana.

Los síntomas son variados, a pesar de que es una enfermedad que por lo general no tiene manifestaciones de ningún tipo. La sintomatología depende de la ubicación del parásito dentro de la mascota. Así encontramos, por ejemplo, signos digestivos en el hígado, estómago, páncreas e intestino; el gato con T. Gondii tendrá dolor abdominal, diarrea, vómitos, anorexia, ictericia (color amarillo en las cuencas de los ojos, necrosis en el páncreas, hígado e intestino.

Los gatos con toxoplasmosis también pueden tener reacciones en el ojo y presentar glaucoma, vasculitis o falta de respuesta a los reflejos, entre otros. Cuando el parásito está en los pulmones, la mascota puede desarrollar neumonía con cuadros de fiebre, derrame pleural o dificultad para respirar. Por otra parte, si la bacteria ataca al corazón, se produce una insuficiencia cardiaca (taquicardia, taquipnea, etcétera).

Los síntomas más visibles son los neurológicos, ya que suelen afectar a la mayoría de los felinos. Aquí encontramos, por ejemplo, convulsiones, temblores, cambios de comportamiento, andar errático o ceguera. Si el parásito se aloja en los músculos, entonces el gato presentará rigidez, dolor y atrofia muscular; también le costará trabajo andar.

Formas de contagio

La toxoplasmosis en gatos se contagia por la ingesta de carne cruda infectada o alimentos y agua contaminados con los ooquistes producidos por el T. Gondii; también puede contagiarse por transfusiones sanguíneas o directamente durante el embarazo del cuerpo de la madre a los gatitos.

Es más frecuente que los gatos de la calle y que llevan una vida silvestre se contagien. De ahí que sea de vital importancia que vigiles a tu mascota y que esté en casa el mayor tiempo posible.

La toxoplasmosis en gatos se contagia a los humanos que entran en contacto oral con las heces de la mascota

Tratamiento

El tratamiento para la toxoplasmosis felina consiste principalmente en antibióticos que impiden que la bacteria continúe reproduciéndose; a pesar de todo el T. Gondii no muere por completo. La dosis del antibiótico debe proporcionarla el veterinario, y puede extenderse hasta por un mes cada 12 horas; la administración del tratamiento puede ser por vía oral o intramuscular.

Cuando el tratamiento inicia, los síntomas desaparecen en las primeras 24-48 horas. Para las lesiones musculares a causa de la toxoplasmosis, no es tan eficiente y hay que esperar un tiempo hasta que estas se resuelvan. En el caso de las lesiones cerebrales permanentes, como su nombre indican, no tienen cura.

Otros medicamentos que se pueden administrar para tratar algunos síntomas son los corticoides y antiinflamatorios no esteroideos. El período de aplicación también es de un mes, aproximadamente.

Toxoplasmosis en gatos y embarazo: evita el contagio

Existe mucha desinformación respecto de este tema. Sí, las mujeres embarazadas pueden contagiarse de toxoplasmosis directamente por su gato, pero no es algo que sea seguro que vaya a ocurrir solo por tener un felino en casa. Para que te hagas una idea, para que te contagies con T. Congii debes de tener contacto directo (oral) con agua, hortalizas contaminadas o tierra; también te infectarás si comes carne cruda, si te llevas a la boca las heces de tu mascota y estas están contaminadas.

Para que un humano se infecte directamente de su gato, la mascota debe de haber ingerido un animal contaminado (pájaros, roedores) o carne cruda infectada. De ahí que recalquemos que los gatos domésticos (que para nada salen de casa) no pueden contagiarte la toxoplasmosis; eso sí, el gato puede contagiarse si no sigue una dieta de alimentos preparados (pienso, comida húmeda) y, en cambio, le das comida cruda.

Por otra parte, te contagiarás si las heces de la mascota entran en contacto con el aire durante más de 24 horas. Es decir, que lo más recomendable es limpiar la caja de arena antes de este plazo para evitar contagios. Y claro, para contaminarte, debes de tocar las heces directamente con las manos y llevártelas a la boca, estamos seguros de que esto no lo haces. Basta con guantes y una pala especial para evitar la infección por toxoplasmosis. Si tienes niños pequeños en casa, presta especial atención a la interacción que puedan tener con las heces de la mascota.

Repercusiones en humanos

Los más afectados por la toxoplasmosis felina son los bebés. Sucede que si la madre se infecta durante el embarazo, el parásito puede alcanzar al bebé y este nacer con toxoplasmosis congénita, que es más frecuente en el primer trimestre del embarazo. Las consecuencias por el feto varían considerablemente de un organismo al otro. Si la infección se produce al principio de la gestación, las repercusiones serán mayores.

Así nos encontramos con que el feto puede presentar bajo peso al nacer, déficit de visión o ceguera así como problemas auditivos; el recién nacido también suele padecer anemia, afectaciones a nivel cerebral y del hígado, bazo y pulmones. En algunos casos, la toxoplasmosis genera aborto espontáneo. Pese a que las posibles consecuencias para el bebé son múltiples, debemos advertirte que no todos los niños que nacen con toxoplasmosis congénita presentan estos síntomas; algunos se hacen visibles con el tiempo.

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