Las causas de parálisis en gatos más habituales que debes conocer

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Cuando un gato sufre parálisis, no puede ni caminar ni sostenerse en pie. Esta suele afectar más a menudo a las patas traseras y, obviamente, su calidad de vida se reduce considerablemente. Con el fin de que sepas hacer frente a la situación, a lo largo de este artículo hablaremos de las causas de parálisis en gatos.

Causas de parálisis en gatos

Las causas de parálisis en gatos pueden ser varias y muy diversas. Dependiendo del tipo, afectará al animal de una manera u otra. Un atropello, un impacto, el ataque de un perro o una mala caída pueden ser algunos de los motivos por los que nuestro gato pierda la movilidad de sus extremidades.

Que un felino no pueda mover sus patas significa que hay una afectación de la columna vertebral. De este modo, se interrumpe la comunicación nerviosa entre ambas partes y, por este motivo, quedan inmóviles. Teniendo en cuenta la gravedad de la situación, es imprescindible un traslado inmediato al veterinario. Por supuesto, debemos coger al animal con sumo cuidado para evitar empeorar la lesión o producir otros daños.

Parálisis por traumatismo

En general, cuando se trata de una parálisis por traumatismo, el gato tiende a intentar moverse con las patas no dañadas. De este modo, arrastra las que se encuentran afectadas.

causas de parálisis en gatos

Con una radiografía o una resonancia el veterinario sabrá qué tipo de daño existe y si puede tratarlo. Dependiendo de la lesión, así será el pronóstico. El profesional puede apostar con toda la información en la mano por la medicación oportuna, rehabilitación o cirugía. También intuirá si el animal se recuperará completamente, si quedarán secuelas parciales o si el daño no tiene ningún tipo de remedio.

Por otro lado, la miocardiopatía hipertrófica también puede producir una parálisis en las patas del gato, especialmente en las traseras y en la cola. Esto se debe a que el sistema cardiovascular falla y, por lo tanto, disminuye el flujo sanguíneo y las extremidades pierden funcionalidad.

Pérdida de equilibrio en gatos

Asimismo, existen otras muchas causas por las que un gato no puede caminar. Una de ellas es la sensación de debilidad que siente el animal. Suelen presentarse este tipo de síntomas debido a la edad, siendo testigos de cómo los más mayores dejan de subirse a alturas, por muy pequeñas que sean.

Este tipo de hechos también pueden ser signos de dolor debido a algún proceso degenerativo como la artrosis. Además, gatos que se han recuperado de enfermedades como la panleucopenia pueden mantener unas secuelas neurológicas que les afectan a la deambulación. Por ello, estos no andan del todo rectos, levantan exageradamente las patas para dar un paso, pierden el equilibrio con facilidad o manifiestan una descoordinación entre sus patas. Aunque esta situación pueda ser irreversible, el animal puede seguir llevando una vida normal.

Síndrome vestibular

Por otro lado, el síndrome vestibular es una alteración neurológica que produce síntomas como la inclinación de la cabeza, andares en círculo, nistagmo (movimientos oculares continuos), estrabismo o ataxia, que produce la descoordinación que va a provocar la deambulación. Este síndrome puede estar causado por un traumatismo, una otitis o enfermedades infecciosas. La solución pasa por un buen examen neurológico que permita identificar la causa desencadenante. Puede curarse, pero algunos gatos se quedan con la cabeza inclinada como lesión permanente.

Por último, la falta de equilibrio también puede deberse a una infección en el oído. Este tipo de enfermedad debe ser tratada por un profesional antes de que pueda producir aún más daño al organismo.

Otras lesiones que impiden caminar

En otras ocasiones, el animal no camina porque tiene algún tipo de lesión en sus patas. Por esta razón, no está de más que si vemos al gato muy incómodo a la hora de caminar, observemos bien sus dedos, sus uñas y sus almohadillas. Si encontramos alguna lesión tenemos que ir al veterinario para que trate al animal.

Para prevenir cualquier tipo de daño, debemos evitar que pise superficies a temperaturas extremas o que no estén limpias, para que no se clave, por ejemplo, un cristal. Igualmente, llevar a cabo una rutina con el fin de analizar el estado de sus patas nos dará la oportunidad de conocer si tiene o no cualquier herida, incluso si alguna garrapata se ha incrustado en ellas. De este modo, podremos actuar con rapidez y resolver cualquier tipo de complicación.

Trombosis, hernias o diabetes

Si a tu gato le fallan las patas traseras o delanteras pero no sufre ninguno de los problemas anteriores, existen muchos otros motivos que limitan el movimiento de los felinos. Por esta razón, es tan importante llevar al animal al veterinario, que es el único que puede poner solución a la situación. Así, podrá analizar si el minino tiene un cuadro severo de estreñimiento, una trombosis, una hernia discal, una displasia de cadera o una posible diabetes. Si actuamos a tiempo, todo serán beneficios para nuestra mascota.

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