Perro Husky de Sajalín: características, comportamiento y todo lo que debes saber

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El perro Husky de Sajalín auténtico está prácticamente extinto: en 2011, sólo quedaban dos miembros de pura raza en Japón, y el único criador que quedaba en Sakhalin, Sergey Lyubykh, situado en la aldea nivkh de Nekrasovka, murió en 2012, pero antes de su muerte declaró que ya no había suficientes ejemplares vivos de la raza para permitir la diversidad genética necesaria para continuar la cría con la suficiente pureza. No obstante, siguen existiendo ejemplares del Husky de Sajalín que conservan su genética, y persistirá mezclada con otras variantes de la misma raza como el Husky siberiano, con los que comparten multitud de características.

El origen del Perro Husky de Sajalín

La raza proviene de Sakhalin, una gran isla perteneciente a Rusia que se encuentra en el Mar de Okhotsk, justo al norte de la isla japonesa más septentrional. Los indígenas de la isla incluyen a los Ainu, la mayoría de los cuales se trasladaron a Hokkaido cuando los japoneses fueron desplazados de Sakhalin en 1949.

El origen del husky de Sajalín no se conoce con exactitud, pero se cree que desciende de dos razas de la región: el Spitz japonés y el Akita. La raza se adapta bien a los climas nevados y a los trineos, y tradicionalmente se usaba para tirar de carros y trineos y, aunque eran un perro muy común para este siglo pasado, sufrió un importante diezmo causado por las muertes de la Segunda Guerra Mundial. Desde este momento, en el que fallecieron muchos ejemplares, se fueron criando cada vez menos huskies de Sajalín de pura raza.

Características físicas y personalidad

Como curre con el resto de variantes de husky, los sajalín son perros enérgicos que deben mantenerse ocupados con mucho trabajo y mucho juego, ya que si no hacen suficiente ejercicio pueden desarrollar conductas agresivas y romper mobiliario. Por ello, se les usa para tirar de trineos en carreras deportivas, para cazar e incluso como perros guardianes.

En cuanto a su carácter, este tipo de perro es dedicado, obediente, cariñoso y muy leal. Por ello, es una gran raza para tener como mascota familiar, ya que se lleva bien con niños pequeños, y por esto era muy común encontrarlo en las familias japonesas en el pasado.

Jiro y Taro, los perro Husky de Sajalín más famosos

Físicamente, es un perro grande que tiene una altura que va desde los 55 a los 65 metros (en la cruz) y un peso que puede alcanzar los 30 o 40 kilos. La raza sajalín puede encontrarse en varios colores, aunque los más comunes son el pardo -rojizo y el negro. El pelaje es fino y duro, con un manto interior muy denso -como el de casi todos los perros de trineo-; el hocico es largo y puntiagudo, al igual que la cola, y las orejas son pequeñas y puntiagudas, doblándose a veces hacia adelante.

Fama mundial

Aunque el perro Husky de Sajalín nunca ha sido excesivamente conocido fuera de las fronteras de Japón, hubo un momento en el que saltó a la Historia: fue allá por 1958, cuando un grupo de exploradores japoneses llevaron consigo a 15 perros de esta raza a una expedición a la Antártida. Durante la misma, hubo que hacer una evacuación de emergencia debido a las inclemencias del tiempo; los exploradores, creyendo que otro equipo de rescate volvería más tarde a por los perros, los dejaron atados a la estación con comida para sobrevivir unos pocos días, pero las condiciones climáticas hicieron imposible el rescate inmediato y no pudieron ir a buscarlos hasta un año después.

Sorprendentemente, y aunque no guardaban esperanza, descubrieron que algunos de los ejemplares habían sobrevivido durante ese tiempo: de los 15 perros, 8 habían logrado soltarse de las cadenas e intentaron salvarse por su cuenta, y lograron encontrar a dos de ellos vivos, Jiro y Taro. Los otros 6 nunca aparecieron, pero se cree que pudieron sobrevivir durante un tiempo por sí mismos, e incluso seguir todavía vivos, pero ya más alejados de la zona de rescate.

Jiro y Taro se convirtieron en héroes de inmediato, vivieron una vida larga y feliz (hasta 1960 y 1970 respectivamente) y pusieron a la raza de Perro Husky de Sajalín en todo lo alto. Todavía a día de hoy se les venera y se conservan sus restos en Japón. En 1983 y un posterior remake en 2006, su historia se llevó a la pantalla y volvieron a ganar popularidad.

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