Cómo reducir la agresividad de un perro de forma sencilla

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La correcta educación de un perro es imprescindible para conseguir una buena conducta por parte del can. Con buena conducta nos referimos a que haya un buen vínculo entre humano y perro y que el animal no sea agresivo ni con personas ni con otros animales. Si estás teniendo problemas en ese aspecto, te explicamos cómo reducir la agresividad de un perro.

Reducir la agresividad de un perro

No hay amistad más sincera que la que se forja entre un perro y un humano. Sin embargo, la relación puede ser muy complicada si el animal muestra conductas agresivas hacia otras personas o animales. Incluso, a veces, hasta hacia el mismo propietario. Pero hay maneras de reducir la agresividad de un perro.

Eso sí, lo primero que hay que hacer para reducir la agresividad de un perro es encontrar la causa. Una de ellas puede ser el miedo a perder su posición dominante. En este caso estaríamos hablando de un animal muy territorial que tiene miedo a perder su espacio o que tiene miedo a que una persona u otro animal les domine. Otro motivo muy frecuente es el miedo a que le hagan daño. Cuando un animal ha sido maltratado o simplemente se siente en peligro o amenazado puede reaccionar de dos maneras, ocultándose o atacando.

Cuando un perro se vuelve agresivo de golpe también puede ser indicio de que algo le pasa, que se encuentra mal y tiene dolor o molestias. Si sospechamos que se trata de esto lo mejor es consultar con un veterinario.

Consultar con un etólogo

Si aconsejamos un etólogo en vez de un adiestrador es porque el etólogo es un especialista en comportamiento animal. Esto significa que está más capacitado para encontrar el problema (la causa de su agresividad) y buscar una solución. Cuando el etólogo haya analizado el caso te dará unas indicaciones para corregir esa conducta y solucionar problema. Eso sí, seguramente harán falta varias sesiones para resolver la situación.

Evitar algunas situaciones

Durante la reeducación es importante evitar situaciones de estrés, nerviosismo y peligro. Esto significa que habrá que detectar los momentos en los que la mascota se estresa para intentar evitarlos y que no se produzca un ataque de agresividad. Estas circunstancias suelen darse cuando hay ruidos muy fuertes, como petardos, cuando hay niños que no saben muy bien cómo tratar a un perro o cuando hay cerca otros animales.

Tratar la agresividad en perros

También hay que evitar los juegos que lo alteren y que despierten su comportamiento agresivo. Nos referimos a juegos que le hagan morder, tirar o lanzarse sobre objetos en movimiento. Para perros que tengan una conducta más bien agresiva es mucho mejor proporcionarle juguetes interactivos, que estimulan su mente y le harán estar más tranquilo.

Y, por último, hay que intentar no poner al perro en situaciones de riesgo donde pueda sufrir daños o en las que se sienta indefenso y con miedo.

Esterilizarlo

Se han dado casos en los que el comportamiento agresivo desaparece o se reduce tras la esterilización. Las hembras cuando están en celo pueden tener un comportamiento agresivo hacia otras hembras, ya que se consideran rivales. Los machos, por su parte, si detectan que hay una hembra en celo cerca pueden volverse más territoriales y enfrentarse a otro macho por el mismo motivo.

Te aconsejamos, entonces, que si detectas que la causa de su agresividad es esta, lo mejor es esterilizar para acabar con el problema, sobre todo si tu intención no es hacerles criar.

Rechazar la agresividad hacia el perro

La agresividad puede generar más agresividad. Te recomendamos que ignores todos los consejos, ya vengan por parte de adiestradores como por parte de otros propietarios, que tengan que ver con responder al perro con agresividad cuando su conducta no es la deseada. El objetivo es reducir el problema, no alimentarlo.

Hay adiestradores que siguen empleando métodos violentos para educar a los canes. Se ha demostrado que este tipo de educación lo que hace es romper el vínculo entre humano y perro.

Negociar y premiar

Hay que hacerle saber al perro qué comportamientos son buenos y cuáles son malos. La mejor manera de hacerlo es a través de premios. Si el perro tiene una buena conducta hay que hablarle con un tono suave, acariciarle y darle algún snack. Pero cuando su comportamiento es negativo hay que decir un “no” firme. Si está jugando con algo que no debe, no hay que quitarle el objeto de forma brusca, ya que este gesto puede fácilmente interpretarse como una acción violenta. Lo mejor es cambiárselo por algo con lo que sí pueda jugar.

Ahora que ya sabes cómo reducir la agresividad de un perro, recuerda que es importante actuar rápido y antes de que haya algún accidente. Y, muy importante, deshacerse del perro jamás es una solución. Hay que pensar siempre que un animal es una responsabilidad y que la solución no es deshacerse de él cuando hay un problema, sino resolverlo.

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