¿Cómo se entrenan los perros especializados en defensa y ataque?

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Contenido del artículo

Los perros especializados en defensa y ataque son aquellos a los que se les entrena para proteger a una persona o una propiedad, llegando incluso a inmovilizar al posible agresor causándole el mínimo daño. Para alcanzar este punto, se necesita la labor de un entrenador profesional. Este, en la mayoría de los casos, estará en contacto con el perro desde que es cachorro con el fin de perfeccionar su comportamiento y controlar cada reacción del animal.

Perros especializados en defensa y ataque

Los perros especializados en defensa y ataque son, normalmente, los que forman parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Ahora, muchos otros animales también pueden ser entrenados para que realicen funciones de protección en una finca o en un polígono industrial, por ejemplo.

El principal objetivo de este tipo de entrenamiento es que el can solo ataque cuando se le ordene. Por ello, en ningún momento será un peligro para la sociedad. Todo lo contrario, luchará contra las injusticias y ayudará a los agentes a realizar su trabajo de forma más eficaz.

Pasos para entrenar a perros especializados en defensa y ataque

No todos los perros están capacitados para ser entrenados en defensa y ataque. Algunas razas, por sus características físicas y también por su temperamento, son más adecuadas que otras. Las más destacadas son el pastor alemán, el mastín, el pastor belga o el dóberman.

Teniendo en cuenta lo anterior, antes de comenzar el adiestramiento, el entrenador valorará el carácter del can para considerarlo apto o no. Una vez se haya decidido el futuro del perro, el entrenamiento se dividirá en tres fases.

Órdenes básicas

En primer lugar, deben quedar claros varios puntos respecto al adiestramiento. De este modo, hay que comprender que el objetivo de este proceso no es transformar al animal en un asesino en potencia. Por ello, es imprescindible la complicidad y el buen entendimiento entre el entrenador y el perro.

Teniendo en cuenta lo anterior, tiene que haber una primera etapa de socialización y conocimiento en la que el can asimile las órdenes básicas, entendiendo quién manda y asimilando que siempre debe obedecer la voz de su entrenador.

Preparación física

Los perros especializados en defensa y ataque son verdaderos atletas que siguen un programa de ejercicios ideal para perros. Todos ellos están pensados para desarrollar tanto su fuerza como su musculatura. Así, logran correr y saltar sobre un potencial agresor independientemente de la situación y de los obstáculos que le rodeen.

Defensa y ataque

La última fase es la más específica de este entrenamiento. Esta incluye dos aspectos básicos. Por un lado, la obediencia absoluta. El perro solo debe atacar cuando se le ordene. Es más, debe detenerse en cuanto su entrenador se lo indique, sin hacer daño al agresor derribado. Los animales deben aprender a atacar con una palabra clave y a detenerse con otra. El objetivo es que el can no tenga la más mínima duda de cuándo atacar y cuándo parar.

Por otro lado, es imprescindible enseñarle a morder. Al principio se hará con mordedores específicos. Posteriormente, morderá al propio entrenador con las debidas protecciones. En todo momento y en cualquier situación el animal debe saber que muerde con el único objetivo de inmovilizar, causando el menor daño posible. En ocasiones, es necesario corregir la mordida con material de trabajo específico. Esto se consigue con mucha paciencia.

Consecuencias de un mal entrenamiento

Como hemos indicado antes, solo un profesional puede encargarse del entrenamiento de los perros que se dedicarán a la defensa y al ataque. Si el proceso no se desarrolla de la forma adecuada, pueden surgir numerosos problemas. A continuación, describimos algunos de ellos.

Estrés y ansiedad

El estrés y la ansiedad son una de las consecuencias más habituales de un mal entrenamiento. Si no existe la conexión adecuada, por ejemplo, entre el can y su entrenador, el perro puede llegar a sentirse muy nervioso y tenso. Por ello, será difícil controlar su comportamiento. Es más, este tipo de sensaciones puede provocar numerosos miedos y fobias en el animal. Así, su calidad de vida se vería muy reducida.

Agresividad ante las personas

Si el perro no entiende las órdenes del adiestrador correctamente, el animal puede volverse muy agresivo y llegar a atacar a todo aquel que vea como una amenaza. De esta forma, se demuestra el peligro que conlleva entrenar a un can sin tener conocimiento de ello. Hay que contar en todo momento con un buen especialista que sepa dar cada paso de forma correcta y de manera responsable. Nos ahorraremos muchos disgustos.

Agresividad con otros animales

Del mismo modo que el animal puede atacar a una persona inocente por no entender las órdenes, actuará igual con otros animales. Solo tenemos que pensar en las consecuencias que esto supondría para entender que un perro no es ningún juguete y que, por lo tanto, precisa de mucha responsabilidad.

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