¿La especie de lobo gigante de Juego de Tronos existió realmente?

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¿Te imaginas ponerte frente a un lobo gigante como los que aparecen en la serie de Juego de Tronos? Hubiera sido posible hace miles de años. Se trata de un animal cuya raza actual crea sensaciones muy encontradas.

Hay quienes apuestan porque el lobo desaparezca, ya que piensan que es un peligro para la humanidad y sus actividades, como la ganadería. Otros opinan que se trata de un ser que tiene derecho a disfrutar de su vida y que los seres humanos no son nadie para controlar, sobre de todo de una manera salvaje, su existencia.

Un debate abierto a nivel político, social y económico. Pero nadie puede decir que no sea una especie que impresione tanto a nivel físico como de comportamiento. Siempre ejemplo a la hora de trabajar y protegerse en manada, sin olvidar sus aullidos ante la luna llena.

«Lobo huargo», el lobo gigante de Juego de Tronos

El lobo gigante fue una especie muy similar al lobo gris, al que también se le conocía como lobo terrible. Era un animal carnívoro muy común durante el Pleistoceno tardío en América del Norte. Los investigadores aseguran que vivió entre el 126.000 y el 12.000 antes de Cristo. Presumían de un tamaño superior al lobo del Yukón, el más grande que existe actualmente, y eran un 25% más pesados. De este modo, es obvio que impresionaban a cualquier ser con el que se cruzaran.

Lobo gigante

Es muy común que cuando una especie desaparece, quede en el olvido, al menos para una gran mayoría. Sin embargo, basta con que salga en una serie de éxito, como Juego de Tronos, para que se haga muy popular. Es lo que ha sucedido con el lobo gigante.

Este inspiró a George R.R. Martin para crear al huargo, que se convertiría en el amigo fiel de la familia Stark. Tanto en la serie original como en las novelas, este animal era conocido como «Dire wolf», relacionándose así con el canis dirus. Ahora, cuando fue traducida al castellano, «Dire wolf» fue sustituido por el nombre de huargo. Este hace referencia a un ser mitológico que destaca por tener grandes semejanzas respecto al lobo gigante.

Genética diferente, morfología similar

Teniendo en cuenta la estética de este animal, los científicos llegaron a pensar que el lobo gigante era familiar directo de los lobos que conocemos hoy en día. Sin embargo, cuando se ha llevado a cabo un análisis de su ADN, las conclusiones han sido muy diferentes a las que se esperaban. Estas informaban de que la divergencia evolutiva entre los lobos que existen a día de hoy y el canis dirus se produjo antes de lo que en un principio se suponía. Por ello, el lobo gigante se situaría en un linaje muy divergente.

Hasta dónde se conoce, esta especie se separó de los cánidos actuales hace, aproximadamente, seis millones de años. Por ello, se trata de un pariente muy muy lejano del lobo actual. De esta manera, no existe esa relación con otros cánidos de Norteamérica como se creía al principio, sino que forma parte de una rama que se separó del resto hace muchísimo tiempo. Es más, son los últimos representantes de una especie que ya está extinta.

Lobo gigante

Es cierto que, si comparamos un animal con otro, existen muchas similitudes anatómicas; por ello, hay quien piensa que entre un lobo gris y un lobo gigante puede existir la misma relación que entre un ser humano moderno y un neandertal. De este modo, el lobo terrible se convertiría en el último miembro de un linaje antiguo, siendo, igualmente, muy distinto a los animales que podemos observar a día de hoy.

Análisis genético

El análisis genético se ha llevado a cabo en 5 fósiles que superan los 50.000 años. Este muestra que la especie era tan diferente a los coyotes o a los lobos comunes que los cruces entre ellos eran realmente imposibles.

Sin embargo, sí que es cierto que los científicos piensan que los humanos antiguos y los neandertales se cruzaron, al igual que hacen los coyotes modernos con los lobos grises. Pero el resultado del análisis genético afirma que los lobos terribles no se cruzaron jamás con ninguna especie canina que haya existido. De esta forma, los investigadores han decidido comparar a estos mamíferos como se compararía a los seres humanos con los chimpancés.

Así, se cree que los lobos grises llegaron a las Américas al final de la última Edad de Hielo. También hay que tener en cuenta que muchos de ellos migraron a lo largo de la historia varias veces entre Norteamérica y Eurasia, mientras que el lobo gigante evolucionó de forma exclusiva en el continente americano.

Este dato, sumado a la ausencia de transferencia genética en su ADN, hace creer que el lobo gigante evolucionó de manera aislada, aunque es cierto que coexistieron durante miles de años con otros animales de estas características. El aislamiento no solo informa sobre las diferencias genéticas que existen respecto a otros cánidos, sino también de las dificultades que tuvo el lobo terrible para adaptarse a grandes cambios.

Desaparición del lobo gigante

Son muchos los que se preguntan qué sucedió con el lobo gigante. La respuesta de algunos científicos es que su desaparición fue a causa de diversos factores, aunque la razón principal está relacionada con el cambio climático que tuvo lugar con la última Edad de Hielo.

Este provocó un ambiente más cálido y la extinción de los megaherbívoros de los que dependía, entre los que se encuentran camellos, mamuts, perezosos gigantes y caballos. Ahora, la llegada de la Edad de Hielo también provocó la desaparición de otros grandes depredadores. Es más, los científicos han asegurado que docenas de especies de más de cuarenta y cinco kilos de peso se llegaron a extinguir hace 12.000 años.

Lobo gigante

El lobo gigante, que podía alcanzar los setenta kilos de peso y presumía de una gran estructura dentaria, seguramente sería un hipercarnívoro. Además, el hecho de que fuese una especie tan auténtica seguramente también influyó en su desaparición. Es cierto que esto último no provocó su extinción, pero sí que fue un factor que influyó negativamente en este aspecto. Además de todo lo anterior, también hay que destacar la llegada del ser humano al continente americano y la introducción de enfermedades.

La historia de Juego de Tronos

En definitiva, el mundo de la televisión, a través de sus programas, de sus películas, y de sus series, nos permite viajar a través del tiempo y del espacio de una forma sencilla. Es más, a veces las historias de ficción nos ayudan a conocer la realidad. Es cierto que muchas personas ven este tipo de formatos para distraerse y sumergirse en un guión con el fin de alejarse de su rutina, pero otras muchas aprenden, analizan y estudian qué hay de verdad en cada personaje y en cada elemento que aparece en la pequeña pantalla.

De esta forma, datos que para los científicos en un primer momento apenas tenían importancia para la sociedad, de pronto se vuelven la información más valorada y leída de la actualidad. Sin duda, una forma curiosa de mirar atrás, de aprender de los errores y de intentar mejorar ciertas situaciones que se dan a día de hoy. No siempre es sencillo, pero sin duda es posible. Aprendamos de todo lo que se nos ponga por delante.

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