Cómo trasladar un acuario marino en funcionamiento sin sorpresas

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Trasladar un acuario marino en funcionamiento si nunca lo has hecho ante puede parecer un proceso intimidante. Y la verdad es que en cierto modo lo es, puesto que la logística es complicada, y hay un alto riesgo de dañar el frágil mundo subacuático que con tanto cariño has construido. Pero, con una planificación cuidadosa, es posible trasladar tu acuario a su nueva ubicación de forma segura. Lo idea, eso sí, es que lo hagas tú mismo: si te mudas a otra localidad, no todas las empresas están preparadas para tratar con este material, así que es mejor que te encargues tú. Aquí te contamos cómo trasladar un acuario marino en funcionamiento paso a paso para que no tengas problemas durante el proceso.

Estos son los pasos que debes seguir para trasladar un acuario marino en funcionamiento

Reúne los preparativos

Antes de empezar, asegúrate de que tienes todos los materiales que necesitas para llevar el traslado de tu acuario a buen puerto. Si te tomas el tiempo de organizarlos al principio, no tendrás que preocuparte de buscar cosas cuando estés en medio de la mudanza y evitarás cometer errores que puedan provocar accidentes innecesarios. Esto es lo que necesitarás:

  • Una red pequeña
  • Cubos grandes
  • Manguera de sifón
  • Bolsitas de plástico
  • Cinta aislante
  • Plástico de burbujas
  • Papel de embalaje
  • Cajas grandes

Prepara a tus peces para el traslado

Es una buena idea dejar de alimentar a los peces 24-48 horas antes del día de la mudanza para estar seguro de que han expulsado todos sus desechos. No te preocupes: la mayoría de ellos pueden sobrevivir casi hasta una semana sin comida, así que estarán bien.

Si tienes peces pequeños y el traslado va a ser a menos de una hora de distancia, puedes ponerlos en bolsitas de plástico junto con el agua del tanque. Para ello, utiliza un vaso para llenar las bolsas un poco más de la mitad, y ve pescando a los peces con la red e introduciéndolos en las mismas, teniendo cuidado de no juntar peces agresivos que puedan hacerse daño entre ellos. Para viajar, puedes introducir las bolsitas en una caja resitente o en una nevera.

Para mudanzas más largas o peces más grandes, tendrás que transportarlos en cubos grandes. Asegúrate de que los cubos estén limpios y no se hayan usado para almacenar productos químicos fuertes. Llénalos con agua del acuario y luego ve metiendo los peces, unos 3-4 peces por cubo. Ciérralos por arriba con cinta adhesiva para evitar que se derrame el agua, pero deja espacio sobre el agua para que haya suficiente aire

trasladar un acuario marino en funcionamiento

Una vez escogido el recipiente en el que van a viajar, drena un poco de agua del tanque dentro del mismo para que tus peces viajen en ella. Es crucial mantener a los peces en la misma agua en la que han estado viviendo para evitar que sufran un shock y puedan morir. Para los peces de agua dulce menos sensibles, se podría utilizar una mezcla de agua de tanque y agua dulce destilada, pero para trasladar un acuario marino en funcionamiento, que es el caso que nos ocupa, es imprescindible utilizar el agua salada existente.

Limpia el acuario y saca el agua restante

Como estamos hablando de trasladar un acuario marino en funcionamiento, tendrás que conservar el agua del interior y llevarla contigo. Este paso reduce el tiempo de espera antes de volver a poner los peces en el tanque. Si tienes alguna roca o arena viva, asegúrate de que permanezca en el agua todo el tiempo para evitar que tus invertebrados y microorganismos sufran daños.

Para este paso, lo más sencillo es usar una manguera de sifón, especialmente si tienes un tanque de cristal grande. Es mejor tratar de ahorrar la mayor cantidad de agua posible para rellenar el tanque una vez que estés en tu nuevo hogar. Así facilitarás la adaptación de los peces y minimizarás los riesgos para su salud.

Para preparar el acuario para el traslado, desenchufa todos los elementos y luego quita con cuidado todas las plantas y accesorios. Coloca las plantas en un cubo con agua del tanque. Para la decoración y los accesorios, límpialos y sécalos, luego empaquétalos cuidadosamente con plástico de burbujas. Retira y embala cuidadosamente todo el equipo, incluyendo la luz, el filtro y el calentador. Lo ideal es que el filtro se mantenga húmedo y se traslade dentro de un recipiente hermético.

Desmonta, embala y guarda el acuario

Una vez vaciado el acuario, debes desmontarlo cuidadosamente para guardar todas las piezas por separado. También es el momento perfecto para limpiarlo a fondo antes de volver a instalarlo. Quita la tapa y empaquétala por separado, envuelta en plástico de burbujas. En cuanto a lo que es el tanque, es mejor meterlo directamente en una caja, si puede encontrar una lo suficientemente grande. Una vez dentro de la caja, utiliza espuma aislante para rellenar cualquier hueco alrededor del acuario para evitar que se mueva. Hecho esto, llena el propio con papel de embalar o con espuma para asegurarte de que no se raye.

Finalmente, también tendrás que embalar los demás accesorios del acuario que sacaste antes: el filtro, la bomba y el calentador. El calentador y la bomba puedes envolverlos en plástico de burbujas, pero el filtro es mejor que vaya dentro de una caja hermética y que conserve la humedad. Eso sí: si es un traslado de corta duración a un sitio cercano. Para una mudanza de larga distancia, lo mejor es comprar un nuevo filtro.

Vuelve a montar el acuario en su nuevo destino

El último paso a la hora de trasladar un acuario marino en funcionamiento es volverlo a montar una vez que lo has llevado sano y salvo hasta su nuevo destino. Lo ideal es esperar a que el tanque esté establecido antes de volver a trasladar los peces. Mientras tanto, puedes mantener a los peces en un cubo con la filtración y el calentamiento adecuados hasta que el acuario esté listo.

Saca el acuario de la caja con cuidado, y elimina restos de polvo o suciedad que haya podido acumular. A continuación, monta el filtro y el calentador. Coloca la arena, las rocas y los accesorios, teniendo especial cuidado en que las rocas se asienten en su ubicación permanente antes de echar los peces dentro del acuario. Añade el agua con cuidado y, finalmente, vuelve a introducir tus peces.

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